Templates by BIGtheme NET

El Supremo y la cláusula suelo: más papista que el Papa

Papa

Mucho se ha hablado de la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013, posteriormente ratificada, que permite a los bancos no devolver las cantidades cobradas en aplicación de cláusulas suelo nulas (ilegales). Hay que recordar que en nuestro Derecho la nulidad conlleva la restitución de las cantidades, es decir, que una cláusula nula es como si nunca hubiera existido (véase el art. 1303 del Código Civil).

La principal razón del Tribunal Supremo para no aplicar la Ley es evitar “el riesgo de trastornos graves con trascendencia al orden público económico” que produciría una condena económica a los bancos. Hablando en plata, esto no es otra cosa que salvaguardar el interés económico de los bancos, empresas que, como todas, tienen ánimo de lucro. Sin embargo, resulta llamativo que esa referencia al riesgo de trastornos graves no venga acompañada de fundamentos jurídicos.

Las entidades financieras son empresas que pertenecen a un sector especialmente regulado, por lo que están obligadas a aplicar provisiones, reservas y medidas de reducción del riesgo. Es decir, que si un banco tiene juicios pendientes de resolver en los que puede perder dinero, el banco debe reflejar esa posibilidad en sus cuentas. Las demandas de cláusula suelo se llevan presentando desde hace ya varios años, incluidas las colectivas, y los bancos reiteradamente han venido diciendo que esos juicios, si los pierden, no ocasionarían ningún perjuicio relevante en sus balances.

Veamos un ejemplo. Uno de los bancos beneficiados por la Sentencia del Supremo de 2013 es BBVA. ¿Qué decía un año antes en sus Cuentas Anuales?

“El Banco es parte en determinados procedimientos judiciales en varias jurisdicciones (entre otras, España, México y Estados Unidos) derivados del curso ordinario de su negocio. BBVA considera que ninguno de estos procedimientos es relevante, de forma individual o agregada, y que no se espera que de ninguno de ellos se derive ningún impacto significativo ni en el resultado de las operaciones, ni en la liquidez ni en la situación financiera del Banco. La Dirección del Banco considera que las provisiones que se han dotado en relación con estos procedimientos judiciales son adecuadas y no ha estimado necesario comunicar a los mercados las posibles contingencias que se pudieran derivar de las acciones judiciales en curso por no considerarlas materiales”.

La conclusión es evidente. Si BBVA afirmó que no había riesgo por los procesos en los que era parte, ¿cómo es posible que el Tribunal Supremo diga lo contrario? Sin duda, el Tribunal Supremo ha sido más papista que el Papa.

Cuando expuse por primera vez este argumento en un procedimiento de cláusula suelo, el Juez lo acogió para reforzar su fundamentación sobre la procedencia de la devolución de todo el dinero cobrado por el banco (Sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 5 de Melilla, de 14 de abril de 2014).

Y es que explicar la doctrina del Tribunal Supremo desde una perspectiva jurídica resulta en vano, pues que hay que recordar que el Derecho no es sino la técnica más sofisticada de la Política. A la espera de que se pronuncie el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el argumento de que los bancos afirmasen tener provisiones para sus procesos judiciales en curso puede y debe invocarse en todos los procedimientos de cláusula suelo.

Miguel Á. Andrés es abogado y director de demandamos.es

Un comentario

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*