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La banca española colocó entre su cliente minorista bonos devaluados de Abengoa

abengoa.es

Demandamos.es || 24/10/2016

Participaciones preferentes, obligaciones subordinadas, pagarés… La banca ha venido colocando entre sus clientes minoristas una gran variedad de productos tóxicos para financiarse y sanear sus balances. Dado que esas emisiones difícilmente podían ser adquiridas por inversores institucionales en un contexto de desconfianza en los mercados financieros, los bancos españoles se sirvieron de su red comercial para vender estos productos a clientes minoristas y ahorradores de perfil conservador.

Parecía imposible que la banca superase el nivel de negligencia de los últimos lustros, pero a tenor de los acontecimientos más recientes cabe concluir que lo ha logrado con creces. Es sabido que la banca está muy expuesta debido a la financiación que ha venido proporcionado a Abengoa, empresa española del sector energético y medioambiental que, debido a su mala gestión y a las decisiones de política económica, se encuentra en situación preconcursal.

Abengoa es una empresa enormemente endeudada, pues, entre otras razones, en los últimos años ha venido realizando múltiples emisiones de bonos en mercados internacionales. Cuando las turbulencias bursátiles evidenciaron el agujero financiero de la compañía, sobre todo a partir de 2014, los inversores institucionales comenzaron a vender sus bonos en los mercados secundarios. Entre otras prácticas, la banca española, con el objetivo principal de mantener a flote a Abengoa, comenzó a vender a clientes minoristas y ahorradores sin conocimientos financieros estos bonos, obteniendo, además, cuantiosas comisiones. Numerosos ahorradores están atrapados en bonos que no valen nada y que difícilmente adquieran algún un valor en el futuro, sobre todo porque Abengoa difícilmente saldrá viva de esta encrucijada. La banca ha vendido estos bonos a clientes especialmente ignorantes en cuestiones financieras, a algunos incluso sin más estudios que los primarios, pues los inversores experimentados sí sabían la mala situación por la que atravesaba Abengoa y los enormes riesgos. Sólo los inversores más atrevidos y especuladores compran bonos de empresas que pueden quebrar. No en vano, la mayoría de emisiones de bonos de Abengoa, si no todas, estaban destinadas a mercados institucionales internacionales.

Demandamos está asesorando principalmente a clientes afectados en Castilla y León, aunque también en otras comunidades autónomas. Ningún convenio de bonistas será una solución para los clientes minoristas, que disponen de la vía judicial como única salida eficaz y, teniendo en cuenta la aberrante praxis de las entidades bancarias, con buenas perspectivas de éxito.

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